Por su geografía, historia y vocación, Chile mantiene un profundo vínculo con el Continente Blanco. Durante este mes, este lazo se estrecha aún más con la conmemoración de un hito trascendental: el 6 de noviembre de 1940, el presidente Pedro Aguirre Cerda promulgó el Decreto n.º 1747, mediante el cual se fijaron los límites del Territorio Chileno Antártico. Esta fecha fue declarada Día de la Antártica Chilena por el presidente Eduardo Frei Montalva en 1965.
Esta conmemoración constituye una valiosa oportunidad para integrar activamente al continente en nuestra educación, cultura e identidad nacional, conectando a las comunidades de todo el país, desde Arica hasta Magallanes.
Conocer la Antártica es también comprender a Chile. Aunque parezca un territorio lejano, sus procesos naturales impactan directamente en nuestra vida cotidiana. La Antártica funciona como el gran regulador del clima del planeta: lo que allí ocurre define las temperaturas, los vientos, las lluvias y la salud del océano que recorre nuestras costas. Conocer este continente nos permite entender mejor nuestro entorno, dimensionar los efectos del cambio climático y prepararnos para las transformaciones ambientales del futuro.
Además de su relevancia científica, este ámbito tiene una dimensión estratégica. La presencia de Chile en la Antártica se consolida a través de investigación científica de alto nivel, la protección medioambiental y la cooperación internacional, pilares del Sistema del Tratado Antártico. En este escenario, la diplomacia científica adquiere un valor especial: el conocimiento no solo nos ayuda a comprender los cambios globales, sino que genera confianza, promueve el trabajo colaborativo y orienta la toma de decisiones.
Para que este compromiso se proyecte en el tiempo, es fundamental que el conocimiento antártico no solo se circunscriba a los círculos de la academia o al pensamiento de quienes trabajan directamente en el territorio. Necesitamos que forme parte de la cultura y de la educación del país, estimule la curiosidad y permita a las nuevas generaciones identificarse como parte de una nación con una profunda vocación polar.
Con este propósito, el Instituto Antártico Chileno (INACH) ha convocado desde hace varios años a diversas instituciones públicas y privadas para conmemorar esta fecha a través de la iniciativa “Mes de la Antártica”, promoviendo la realización de actividades que acercan este territorio a la ciudadanía. En este año, esta iniciativa ha cobrado gran fuerza en la región de Magallanes y de la Antártica Chilena, donde la articulación entre organismos públicos y privados permite dar mayor alcance y continuidad a estas acciones.
El desafío es ampliar el entusiasmo de este trabajo regional y proyectarlo a cada rincón del territorio nacional. Las aulas son un espacio privilegiado para acercar la ciencia antártica a niños, niñas y jóvenes, vinculando estos conocimientos con sus propias experiencias y realidades. En esta dirección, destaca el trabajo conjunto entre el INACH y el Ministerio de Educación para incorporar temáticas antárticas en el currículum escolar, así como la alianza con el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación para el financiamiento y desarrollo de la Feria Antártica Escolar. A través de estas actividades es posible despertar vocaciones científicas tempranas, promover el pensamiento crítico y mostrar que hay fenómenos que se estudian en la Antártica que tienen relación con preguntas e interrogantes que surgen desde el norte grande hasta el sur austral.
Este esfuerzo trasciende el ámbito escolar: la meta es integrar la conversación sobre el Continente Blanco en espacios cotidianos como plazas públicas, bibliotecas, centros culturales, juntas de vecinos, espacios laborales y encuentros comunitarios. Una exposición fotográfica, un conversatorio, un taller, una charla o una actividad artística puede convertirse en una puerta de entrada a la Antártica sin la necesidad de viajar físicamente. Acercar la ciencia a la ciudadanía significa generar oportunidades para que este conocimiento circule, se dialogue y adquiera sentido en la vida cotidiana.
Por todo lo anterior, en este Mes de la Antártica -que este año se integra oficialmente a las efemérides del Calendario Escolar 2026 mediante el trabajo conjunto de INACH y Mineduc en el Plan de Formación Ciudadana- convocamos con gran entusiasmo a establecimientos educacionales, jardines infantiles, municipios, centros culturales, universidades, centros de investigación y organizaciones de la sociedad civil de todas las regiones a sumarse y desplegar sus propias iniciativas y actividades en sus territorios.
La identidad antártica de Chile no se expresa exclusivamente en su presencia en el continente, en sus expediciones o en su participación en las reuniones internacionales. Se construye también cuando una comunidad conoce, valora y comprende la importancia de este territorio, cuando un niño de Arica lee un libro y se formula nuevas preguntas y cuando la ciudadanía reconoce que lo que sucede en la Antártica no queda solamente ahí, sino que forma parte de su propia historia.
Más que un territorio lejano en el mapa, la Antártica forma parte viva del pasado, presente y futuro de nuestro país. Compartir su conocimiento en cada rincón de Chile fortalece la identidad, impulsa la cultura científica y renueva el deber de protegerla. La invitación es clara: mirar al sur, reconocer la vocación polar y transformar esa conexión en un orgullo colectivo.
Fuente y fotografía ®INACH
Por Camila Buvinic B.
Periodista, Instituto Antártico Chileno